viernes, 20 de julio de 2018

Reseña: "No lo llames amor" de Noelia Amarillo.


La convivencia no es fácil en una comunidad de vecinos. En la mía hay malentendidos, vecinos cotillas, niños ruidosos, ancianas de rígidas tradiciones, mujeres de disipadas costumbres (por lo visto, una de esas soy yo), divorciadas rompepelotas, apuestos metrosexuales y, aunque te cueste creerlo, hasta un par de personas que están en sus cabales. Bueno, más o menos... 

En medio de esa fauna urbana habito yo. Y vivo, mejor dicho, vivía, muy tranquila, hasta que me he vuelto loca por un nuevo vecino... Es un hombre solitario, de mirada taciturna y labios golosos que se ha instalado en el edificio hace un par de meses con su abuela, que, por cierto, es mi enemiga acérrima. ¡Estoy pensando en liarme con él solo para molestarla! 

Aunque claro, el que cada vez que lo veo me muera por besarlo es un plus. Y si esto no fuera suficiente para alterar mi (escasa) paz mental, ahora también tenemos a un macabro bromista que se dedica a dejarnos regalitos en los descansillos de la escalera. ¡Espera a que lo pille!






En la ciudad de Madrid, en un edificio en particular, vive Eva, una mujer adulta atrevida, sin filtros a la que le encanta meterse con su anciana vecina Dolores, en realidad, más que anciana es una vieja bruja que le hace la vida imposible, bueno, aunque Eva tampoco se queda atrás. 

En el edificio todos están familiarizados con esta pelea de rivales, Eva es una Borrego y la señora Dolores una Vega-Sombría, dos familias enemigas y contrincantes desde hace años (algo así como los Montescos y Capuletos). También hay que aclarar que aquella comunidad de vecinos no es “normal”, hay un viejo tirano y gruñón, niños chillones correteando por los pasillos, familias hindúes y asiáticas, un estirado, un metrosexual que está para chuparse los dedos… y entre todos estos también están los mejores amigos de Eva: Vicenta, una anciana libertina que siempre anda con el pelo teñido de colores, Cruz, la “chica” del grupete, y Gala, su amiga castradora de hombres… muy normalitos todos, ¿no?. Sin embargo, la normalidad de todas estas personas se ven afectadas cuando un macabro bromista comienza a dejar regalitos tenebrosos en los pasillos y escaleras del edificio. 

Para el colmo al edificio llega Adán, nieto de Dolores, y digamos que Eva no puede resistirse ante aquel fruto prohibido, y muy pronto Adán caerá en las filosas garras de la Borrego, o eso es lo que piensa su abuela. 

¿Podrán descubrir quién es el culpable de tales terribles bromas? Mientras tanto entre Eva y Adán surge mucho más que una atracción sexual. 

Leer esta novela ha sido toda una sorpresa, esperaba encontrarme solamente con una novela romántica cómica (logrado), pero a su vez me encontré con varias sub-tramas, entre ellas el tema de las amenazas provenientes de un extraño psicópata que comienza a preocupar a todos los vecinos. 

Ante todo, empecemos por la historia de Eva, esta mujer sin pelos en la lengua, obstinada y graciosa que me hizo sacar muchas risas. Por medio de sus puntos de vista conocemos su gran sueño y su objetivo en la vida, uno que se ha propuesto conseguir como sea. Ella no está sola y la acompañan muy bien sus otros tres amigos formando así un cuarteto bastante peculiar y divertido. Y volviendo a hablar de objetivos, uno que se le mete a Eva entre ceja y ceja es Adán. Cuando un día lo ve plantado en su puerta para reclamarle que deje de molestar a su abuela con sus bromas, su atracción es inmediata y querrá tenerlo para ella. 

Adán llega a Madrid para cuidar de su abuela enferma, es gruñón y huraño pero cuando se encuentra cara a cara con una mujer de piernas largas alias la enemiga de su abuela, las pulsaciones de su deseo por tenerla saltan inmediatamente. Adán no busca el amor y menos quisiera tenerlo ahora pero cuando Eva se mete más que dentro de sus sábanas, las cosas se complican aún más. 


Gimió asustado. ¿Cómo era posible que sintiera todo eso a la vez, sólo por estar dentro de ella? Pero no era por estar haciéndole el amor, comprendió de repente, sino porque estaba con ella. Se había sentido así desde que había llamado a su puerta y ella la había mirado como si él fuera lo más importante de su mundo. Desde que se había lanzado a sus brazos como si sólo él pudiera calmar su tristeza, como si lo necesitara para volver a sonreír.


La autora ha sabido mezclar muy bien las subtramas y logra enganchar al lector con personajes cómicos y muy variados. La narración está dividida entre los puntos de vista de Eva y el de un narrador omnisciente, de esa manera conocemos en profundidad no solamente a Eva, si no también a Adán, a su abuela, sus amigos, y hasta el bromista psicópata. Cada uno de los personajes secundarios le agregan su pizquita de esencia a la trama. 

Me encantó la relación de “odio” entre Eva y la vieja Dolores, dos buenas contrincantes con sorpresivas bromas bajo las mangas que me dieron mucha risa. Además me gustaron mucho esos momentos en los que Dolores le advierte a su nieto de no meterse con la bruja de Eva, me parecieron muy divertidos, típicos de una abuela celosa pero cómica.


—Mi abuela tiene razón, cuando estoy a tu lado me comporto como un crío –siseó contra la boca de ella-. No sé cómo te la apañas, pero me robas la voluntad —murmuró antes de darle un pico y apartarse de ella.
—Eso es porque soy una bruja piruja que te tiene hechizado con sus hierbas y sus encantamientos —afirmó ella con seriedad. 


Si bien me pareció una lectura muy ágil y divertida, hubo varias cosas que no me terminaron de convencer como por ejemplo, el amor que surge entre Adán y Eva me pareció poco creíble, a ver, entre tantas escenas erótica no pude entender en qué momento se llegaron a enamorar ya que prácticamente la mayoría de las escenas en las que interactúan son dentro de la cama, no había muchas escenas fueras de ella, me pareció que todo rodeaba a la tensión sexual entre ambos; además otra de las cosas que no me cerraron fueron algunas actitudes de Adán que me chirriaron un poco.
Ya hacía el final de la novela la trama se desinfla, hubo muchas escenas eróticas por demás, capítulos que no sumaban nada y solo me generaba ganas de llegar al final de una vez por todas. Además la resolución del amenazador se resolvió demasiado rápido, es decir, cuando los personajes descubren el misterio la autora pasó página rápidamente sin ahondar en términos y eso me dejó un poco rara. 


La pluma de la autora es ágil, muy divertida y engancha bastante. Además hay muchos diálogos cómicos con los que es imposible no reírte.


A mucha gente le disgustan las reuniones de propietarios. Pero yo debo de ser un bicho raro, porque me chiflan. En serio. No sé si es por la agresividad que destilan algunos de mis vecinos, por la tensión que embrutece el ambiente o por las pullas que nos soltamos unos a otros, a veces entro en batalla y otras los animo a que den rienda suelta a sus instintos asesinos […]
Hay veces que me he sentido tentad a bajarme las palomitas y la coca-cola, joder, es que cuando se ponen, es mejor que el cine. [… ]


En resumen, "No lo llames amor" es una lectura ágil, divertida y enganchante con varias sorpresas que te llevarán a disfrutar de un buen rato. A pesar de que hubo varias cosas que no me convencieron, la recomiendo para quien quiera leer algo distendido y entretenido.





4 comentarios:

  1. Hola!
    Este libro tengo muchas ganas de leerlo, a ver si me quito unos cuantos pendientes y lo leo.
    Besitos :)

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  2. ¡Hola! A mí también me gustó bastante este libro y si te animas a leer la segunda parte verás cómo te gusta todavía más porque es una historia mucho más completa. Un besote :)

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  3. Hooola, Ari !!!
    Le tengo muchas ganas, pero no sé si me gustará. No sé, lo dejo en mi TBR de todos modos :3
    GRACIAS POR TU BELLA RESEÑAAAAA <3
    Besos! Nos leemos :)

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  4. ¡Hola!

    Yo lo estoy leyendo desde hace bastantes días, y aunque no sea un libro precisamente corto, no veo normal que se me esté haciendo tan pesado y me esté costando tanto terminarlo, aunque es cierto que lo estoy combinando con otras lecturas. Este fin de semana lo terminaré de una pez por todas. No es malo, pero tampoco tan bueno como lo pintaban.

    ¡Nos leemos!
    Lua.

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